lunes, 28 de noviembre de 2016

Aviso

Chicas la computadora esta descompuesta .. Denme chance de publicar mañana si se puede .. Veré si puedo hacerlo por la computadora de una tía por lo mientras. No me he olvidado de ustedes lectoras pero es que esta porquería de computadora no qiere hacer su trabajo .. Les pido paciencia .. De mañana en la mañana no pasa que agrege .. Les pido su paciencia .. Gracias ;)

domingo, 13 de noviembre de 2016

Prólogo
Tom Kaulitz estaba sentado solo en la segunda fila, reservada para los miembros de la familia. No estaba emparentado con John Beck, pero eran amigos íntimos desde la universidad. John había sido su único amigo de verdad y ahora estaba muerto. Y allí estaba ella, como un ángel moreno cubierta con un velo negro fingiendo llorar la muerte de un esposo al que había rechazado al mes de casarse.
Tom cruzó sus largas piernas, cambiando de postura en el incómodo banco. Le
dolía la parte donde su brazo terminaba, debajo del codo. Llevaba la manga subida y sujeta con un imperdible porque no soportaba la prótesis que disimulaba su mutilación.
Era guapo incluso faltándole un brazo, con espesos cabellos negros ondulados y ojos cafeces muy claros. Era alto y bien formado, todo energía y dinamismo. Había sido fiscal general del estado de Texas y un reconocido abogado a nivel nacional, además de ser uno de los propietarios del rancho Kaulitz, que valía millones de dólares. Él y sus hermanos eran tan conocidos en los círculos ganaderos como Tom en el mundo de la jurisprudencia. Era sumamente rico, pero el dinero no podía remediar su soledad. Su esposa había muerto en el mismo accidente que a él le había costado el brazo y que ocurrió justo después del matrimonio de Tira con John Beck.
Tira le había cuidado en el hospital, lo que había desencadenado las habladurías; incluso se le llegó a considerar la causa del divorcio. Una estupidez, porque no quería tener nada que ver con Tira. Tan solo una semana después del divorcio se la veía por todas partes con Charles Percy, un playboy. Percy le gustaba tan poco como Tira. Era raro que Percy no estuviera en el funeral, quizá tuviera un mínimo de decencia.
Tom se preguntó si Tira se daba cuenta de la opinión que tenía de ella. Por
supuesto, debía mostrarse amable con ella en público, pero la despreciaba por lo que le había hecho a John. Tira era una mujer egoísta y sin sentimientos; de no ser así, ¿habría dejado a John al mes de haberse casado? ¿Y le habría permitido ir solo a esa peligrosa plataforma petrolífera en el Atlántico Norte donde esperaba olvidarla? John había muerto allí esa semana en un trágico accidente, ahogado en las gélidas aguas.
Tom no podía evitar pensar que John quería morir. Las cartas que había
recibido de su amigo estaban llenas de desconsuelo, soledad, aislamiento, y falta de amor y felicidad.
La miró y se preguntó cómo podía el padre de John soportar estar sentado así
junto a ella, tomándole la mano como si la estuviera consolando por la pérdida de su propio hijo, su único hijo. Debía estar haciéndolo por evitar habladurías, concluyó Tom con enfado.
Miró al ataúd y parpadeó. Era el final de una época para él. Primero había perdido a Melia, su esposa, y también había perdido su brazo; y ahora había perdido a John.
Era rico y tenía éxito, pero no tenía a nadie con quien compartirlo. Se preguntó si Tira se sentía culpable por lo que le había hecho a John. No creía que fuera así. Era una mujer exuberante, vital, extrovertida y veleidosa. Hacía tiempo que se había fijado en ella, por lo que se odiaba a sí mismo. Tira era alta, hermosa, con un precioso cabello rojizo dorado que le llegaba hasta la cintura, ojos verdes claros y una figura de revista de modas. Podía haber sido modelo, pero era sorprendentemente tímida para ser una mujer tan bonita.
Tom ya estaba casado cuando la conoció, y a él se debía que John la invitara a
salir la primera vez. A Tom le habían parecido compatibles, los dos eran ricos y
agradables. Y el matrimonio le pareció una idea maravillosa, hasta que llegó el divorcio.
Tom nunca habría admitido que prácticamente arrojó a Tira en brazos de John y viceversa, quizá para evitar la tentación. Se decía a sí mismo que Tira representaba todo lo que odiaba en una mujer, pero no podía evitar desearla cada vez que la veía, y era algo no exclusivamente físico.
Cuando el funeral acabó, Tira salió agarrada del brazo del padre de John. El
hombre de avanzada edad saludó a Tom. Tira no lo miró, estaba llorando.
Simón no miró en dirección a ella cuando se metió en su limusina para ir a la
oficina. No iba a ir al entierro, no podía soportar ni un minuto más la actuación teatral de Tira.



HOLA!! BUENO AQUI ESTA EL PROLOGO .. AGREGARE DE UNO EN UNO PORQUE MI COMPUTADORA ANDA MAL Y NO AGUANTA A ESTAR PRENDIDA TANTO TIEMPO ... TAMBIEN PUEDE SER QUE NO AGREGE SEGUIDO ... ESPEREN NO SE DESESPEREN VALE? BUENO HASTA PRONTO Y BIENVENIDAS :))